Alice Cullen



Alice Cullen, hermana adoptiva de Edward, es uno de los personajes presentes a lo largo de toda la saga Crepúsculo.

Alice es representada como una chica de extraordinaria belleza, característica común a todos los vampiros. También comparte con ellos la piel pálida y los ojos dorados. Su historia personal es bastante vaga dado que ella misma no recuerda nada de su vida pasada.

Nacida en 1901 en Missisipi con el nombre de Mary Alice Brandon, fue ingresada en un manicomio desde pequeña a causa de algunas premoniciones que decía tener. Estando en el manicomio se enamora de un vampiro que decide convertirla en una de su especie para protegerla de la furia de James, un cazador que es atraído por el perfume de su sangre.

James más tarde se vengaría matándolo, mientras que Alice comenzaría a deambular solitariamente, sin ningún recuerdo de su vida anterior. Descubrirá su verdadero nombre y algunos detalles de su existencia después de una reunión con Bella, que a su vez había aprendido ésto de James.

Transformada en vampiro, Alice potencia aún más su poder para ver el futuro adquiriendo la habilidad de percibir las consecuencias de las decisiones tomadas por las personas.

De pequeña estatura y muy delgada, Alice es agraciada en sus movimientos, pareciendo que bailara en vez de caminar. Tiene pelo corto de color negro como la tinta y con puntas. Además es de cara pequeña y delicada, y su cuerpo tiene una figura esbelta y grácil. En su personalidad es burbujeante y optimista.

La conversión en vampiro le ha concedido a Alice fuerza y velocidad, y aunque sea pequeña es una buena luchadora gracias a su agilidad. Además, el don de ver el futuro la permite tener ventajas tanto durante las batallas como en su vida diaria.

Alice es uno de los personajes más interesantes de la saga Crepúsculo.